La reciente decisión de la Comisión Nacional de Energía de exigir sistemas de almacenamiento con baterías en los nuevos proyectos renovables de más de 20 MW representa, sin duda, un paso importante para fortalecer el sistema eléctrico dominicano. El anuncio, realizado por Edward Veras durante Energyear Caribe 2024, busca garantizar que el crecimiento de la energía solar y eólica ocurra sin comprometer la estabilidad de la red.
La lógica técnica es clara: a medida que aumentan las energías renovables variables, el almacenamiento se vuelve una herramienta clave para gestionar la intermitencia. Las baterías permiten almacenar energía cuando hay abundancia de generación y liberarla cuando el sistema lo requiere, ayudando a mantener el equilibrio entre oferta y demanda.
La medida, respaldada por el presidente Luis Abinader, también refleja el compromiso del país con su transición energética. La República Dominicana ha experimentado un crecimiento notable en proyectos renovables y se ha posicionado como uno de los mercados más dinámicos del Caribe en este sector.
Sin embargo, este avance también deja una lección importante sobre la planificación del sistema eléctrico. Durante los últimos años se otorgó un número considerable de concesiones a proyectos renovables, muchas de las cuales aún no se han materializado, mientras que otros proyectos sí lograron entrar en operación en un sistema que todavía no estaba completamente preparado para integrarlos.
El resultado ha sido conocido por el sector: episodios de curtailment —recortes de generación— que han afectado a algunas plantas renovables. En ciertos casos, estas reducciones en la energía despachada han provocado pérdidas económicas significativas e incluso dificultades para cumplir con compromisos financieros asociados a los proyectos.
La exigencia de baterías apunta precisamente a corregir ese tipo de desequilibrios. No obstante, muchos actores del sector consideran que esta decisión pudo haberse anticipado con mayor rapidez, evitando parte de las pérdidas que ya se han producido.
Dicho esto, la política energética siempre se construye en tiempo real, ajustándose a una industria que evoluciona rápidamente. Lo positivo es que las autoridades han reconocido el desafío y están tomando medidas para fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico.
La transición energética dominicana sigue siendo una historia de éxito en desarrollo. Pero también es un recordatorio de que, en un sector tan complejo como el eléctrico, la planificación anticipada es tan importante como la inversión. Prever a tiempo permite crecer con mayor estabilidad, proteger las inversiones y asegurar que el avance hacia una matriz energética más limpia beneficie a todos.
